Ya sé que no tiene nada que ver con el foro, pero hoy me ha llegado este libro y me ha hecho pensar. A partir de ahora, y que me perdone Andersen, explicaré menos a mis niños el del "Patito feo".
El autor es Enric Larreula, y la verdad es un buen inicio para trabajar la autoestima. Alguna vez os puede ser útil, sobre todo si teneis peques.
EL SAPO ROJO
"En un charco había unos huevos de sapo, y un día, de los huevos nacieron unos renacuajos muy divertidos.
Todos eran iguales, ya se sabe: una cabeza grande y la cola, pero uno de ellos, en vez de salir de color oscuro como los demás era de color rojo.
Sus hermanos, como lo vieron de un color tan raro y diferente al suyo y a todo lo que había por el charco, lo encontraron feo y no quisieron hablarle.
El pobre renacuajo rojo estaba muy triste. Aun así, tenía la esperanza de que cuando le salieran las patas serían de color oscuro como las de los demás.
Pero no, las patas también le salieron rojas y todos en el charco se pusieron a reír.
Como ya tenía patas se fue lejos de aquel charco, donde nadie le quería porque era de un color feo.
Caminó y caminó hasta que un día, se encontró en medio de un prado lleno de flores. Había blancas, azules, amarillasy unas muy grandes de color rojo como él, y pensó -Mira, unas flores de color feo, como yo.
Entonces unas personas que pasaban por allí comentaron que aquellas flores eran muy bonitas, pero, señalando las amapolas, dijeron que las rojas eran las más bonitas del prado. El sapo estaba confuso. ¿Cómo podía ser que aquellas personas encontrasen bonitas a aquellas flores de color feo? No entendía nada.
Se refugió a la sombra de un árbol que había por allí. Miró hacia arriba y se dio cuenta que aquel árbol, que era un cerezo, estaba lleno de bolitas. Había verdes, amarillas y rojas. Entonces pensó Mira, las bolitas verdes son preciosas y las rojas son feas. En aquel momento llegaron unos campesinos. Como es natural dejaban las verdes y las amarillas y sólo cogían las rojas porque decían que eran las más buenas. Por segunda vez encontraba personas que decían que el color rojo no era feo.
Más adelante se encontró un acebo, y oyó a unos excursionistas que comentaban lo bonitos que eran sus granos.
Precisamente aquella tarde, cuando se ponía del sol, durante unos segundos el cielo se volvió rojo. El sapo vio que todo el mundo se paraba a mirar las nubes y a comentar lo bonito que era aquello.
Todavía dudando, se encontró con una mariquita tan roja como él. Aprovechó para preguntarle si se sentía desgraciada por ser de aquel color tan feo. La mariquita se puso a reír y le dijo que precisamente por ser tan pequeña y tan roja era uno de los pocos bichos que la gente encontraba gracioso y simpático.
El sapo corrió hacia el charco donde había nacido. Allí se puso a gritar hasta que los demás sapos salieron a ver qué pasaba. Entonces les dijo que eran todos unos ignorantes, que le habían amargado la juventud porque en vez de ser verde oscuro como ellos había nacido de color rojo. Les contó que el mundo estaba lleno de cosas rojas muy hermosas, pero como ellos no se movían del charco, no sabían nada de la vida, ni de los colores de moda, ni nada de nada. En cambio, él, como había viajado tanto, sabía muchas cosas y podía hablar de todo, sobre todo de colores. Sus hermanos no supieron qué decir, callaron, y pensaron que habían hecho el ridículo.
El caso es que a partir de aquel día, todos vivieron tranquilos en el charco, y cada vez que el sapo tenía hijos, corría a ver si había nacido alguno rojo como él".
Perdonad por el rollo, pero a veces hay que echarle un par de narices a la vida y reafirmarse como uno es, como este sapo.
Besos a tod@s